03 diciembre 2005

Mantenemos el código cifrado

Nada de fotografía bonita, ni imágenes bonitas, sino imágenes necesarias, fotografía necesaria.

Robert Bresson



El cine de Michael Haneke es un cine eminentemente feo, desagradable y es la mejor oportunidad que tenemos hoy en día para que una pantalla nos escupa todo aquello que contradice la mayoría de las historias que nos contamos a nosotros mismos. Si tuviera que elegir una sola palabra para describirlo, sería claramente "incómodo", sobre todo porque no plantea ni una sola respuesta, sino que se complace en presentar implacablemente una pregunta tras otra. Como ha declarado el mismo Haneke: "cualquier sensación de seguridad es una ilusión".

En "Código desconocido" (2000) podemos situar un punto de inflexión en la carrera del cineasta, en el que pasa de realizar una implacable pero demasiado localizada crítica de la sociedad austríaca en la que le ha tocado vivir a una paciente demolición de la realidad europea en general. Así, la película está ambientada en un París en el que un incidente aíslado y azaroso une durante a un instante a los personajes para volver a separarles al siguiente. Sería sencillo enlazar esta premisa con algo que casi se ha convertido en un subgénero en los últimos años, el accidente que sirve de excusa para contar una historia coral (pienso, por ejemplo, en "Amores perros", "Reservoir dogs" o, incluso, "Snatch, cerdos y diamantes"). Los ejemplos no están tomados al azar, sino que Haneke se ha referido explícitamente al cine de Iñarritu, Tarantino y Ritchie, respectivamente, como aquello contra lo que su obra prtende dirigirse.

Así, la violencia en Haneke no es espectacular, no está estéticamente sobrecargada, ni está unida en absoluto con el humor. En el cine del austríaco, la violencia es rugosa, áspera, hace daño si se intenta tocarla y no es posible apropiarse de ella intelectual o estéticamente. Pretendiendo hacer el cine "más objetivo posible", Haneke huye de toda solución fácil y nunca nos explica qué es lo que hay detrás de la conducta de sus personajes, ya que esto sería absolutamente imposible en un formato película, que debe en 90 minutos presentar toda una inmensidad humana. Este recurso a la objetividad se ve también en la estructura cinematográfica de "Código desconocido", consistente en planos fijos, planos-secuencia o, incluso, fotografías, mediante las cuales el director pretende hacer el menor uso posible del montaje, con el fin de "manipular el tiempo lo menos posible". Teniendo esto en cuenta se presenta consecuente el recurso a una narratividad fragmentada, la única posible para el individuo.

Además, la violencia de Haneke es tanto más cruel cuanto menos se nos enseña y nos fuerza a recrearla por nuestra cuenta. A este respecto, Haneke ha llegado a declarar que "toda imagen presentada coarta la imaginación del espectador", apostando por una economía visual y sonora sin parangón en el cine actual (lo más parecido que se me ocurre, en el terreno literario, es su tocayo Michel Houellebecq y, quizás, Georges Perec en "La vida, instrucciones de uso").

Desde el mismo título, "Código desconocido" nos presenta la dolorosa realidad de la incomunicación, se complace en mostrar a personajes aparentemente muy cercanos (padre e hijo, una pareja, un grupo de semidesconocidos a los que el azar une en la calle), pero a los que en realidad separan abismos comunicativos de todo tipo, no sólo a nivel familiar o emotivo, sino también cultural. Los personajes de la película han olvidado (si es que alguna vez supieron) cómo establecer contacto, no son ya capaces de decir "te quiero" (resulta significativo que las únicas ocasiones en las que Juliette Binoche recurre a estas palabras acabamos descubriendo que se trata de una película). Sólo en una ficción son estas personas capaces de dar rienda suelta a sus emociones.

Pero aquello que hace soportable el filme es tan sólo su doble final. En uno de ellos, el personaje de Juliette Binoche (Anne) es acosada por un inmigrante en el metro, ante la indiferencia de sus compañeros de vagón. Aún así, cuando el inmigrante le escupe, un hombre le pega una patada y le planta cara, ante lo que el acosador se acobarda y abandona el vagón. Incapaz de nada más que un frágil "gracias", Anne rompe a llorar, desbordada por su propia impotencia. En el otro final, un grupo de sordomudos se las arregla para tocar el tambor al unísono, mientras que vemos que el novio de Anne ha olvidado el código de seguridad para entrar en casa de ésta y es incapaz de entrar. Un poco de luz al final del tunel en tiempos como los actuales.


Filmografía

Para alguien que no se haya iniciado aún en el fascinante universo de Haneke, recomiendo empezar por su película más accesible cinematográficamnte y más devastadora emocionalmente: La Pianista. Téngase también en cuenta que las tres primeras películas mencionadas forman lo que él ha llamado la "trilogía de la glaciación emocional". No recomiendo Funny Games a personas hipersensibles, probablemente sea la película con la violencia más incómoda que he visionado nunca.

Der siebente Kontinent (1989)
Benny's Video (1992)
71 Fragmente einer Chronologie des Zufalls (71 Fragments of a Chronology of a Chance, 1994) Funny Games (1997)
Das Schloß (El Castillo, 1997)
Code inconnu: Récit incomplet de divers voyages (Código Desconocido, 2000)
La Pianiste (La Pianista, 2001)
Le Temps du loup (El Tiempo del Lobo, 2003)