27 septiembre 2004

El bicho que me encontré en Gmail.

Usando gmail, me fijé de un pequeño bug de diseño. No lo voy a contar para hacerme el interesante, pero os aseguro que era un bug, sino no habría informado sobre él.
Tuve una primera respuesta que provenía claramente de un bot, en ella se me decía que el problema que señala lo podía solucionar acudiendo a la 'Ayuda' de gmail... me dejó pasmado, tanto que incluso se me ocurrió mirar si era cierto. Lo cual es una gran idiotez ya que el usuario no pude hacer ningún reglage sobre el comportamiento de las tablas. Imaginé que sería culpa de mi inglés, que no entendieron para nada lo que comentaba, y lo dejé pasar.
El caso es que la aventura no se acabó ahí, ya que al cabo de un tiempo, me enviaron otro correo electrónico pidiéndome en esta ocasión que les enviase una captura del problema. Estaba jabbereando con un amigo y comentamos un poco el asunto de si el mensaje también me lo habría mandado un bot. No creo que así fuese, debía deberse a que algo entendieron de mis explicaciones en inglés; además de que el primero comenzaba con un simple 'Hello' y en este ya ponía un 'Hello Iago' muy significativo porque yo siempre escribo mi nombre sin mayúsculas debido a que muchos luego confunden la 'i' con una 'l'... no me preguntéis porqué. Lo que sí estaba claro es que era un modelo en el que se me explicaba cómo hacer la captura desde Windows. Me llamó la atención que me pidiesen introducir la captura en un documento de texto, y lo cierto es que no lo hice, les envié un simple jpeg.
Hoy me ha llegado un nuevo correo electrónico de gmail. Y este, además de tener un 'Hello Iago' está en dos colores... guau! Da la impresión que hay una parte, la de la despedida que sí es modélica y que lo otro ha sido escrito por alguien. Es una nota muy amable pidiéndome disculpas y recordándome que el servicio que me están ofreciendo no es todavía el definitivo para invitarme a tener paciencia con los errores que pueda tener hoy el servicio.
La verdad, es que así da gusto reportar problemas. Imagino que lo tendrán en cuanta pues no me parece que deba ser difícil de arreglar -tal vez llegue con ajustar una variable correctamente- y es algo visual, por lo que les será provechoso. Y yo me he quedado todo contento porque no han sido nada desagradables y hasta me han dado mi número de bug. Muchos están exaltándose contra Google porque se están convirtiendo en un monopolio, porque son nuestro medio de buscar información de tal manera que pueden manipular los datos que nos llegan, porque un bot recorre tu mail para ponerte esa nada molesta AdSense a un lateral sólo cuando encuentra algún tema en relación con alguna palabra, porque nos están librando de la moda de los banners en flash... Pero personalmente, estoy bien contento con los servicios que ofrece, tanto que incluso dudo de que haya algo detrás. Aunque puede que simplemente se trate de un empresa que quiere hacer mucho dinero sin por ello perder el respeto a sus consumidores.


PS- Como me parece interesante que la gente siga siendo curiosa, prometo colgar la captura del bug si el pueblo lo pide... además de regalar invitaciones a los más curiosos ;)

3 comentarios:

Reset Reboot dijo...

Bueno, veo que has decidido a escribir bastante... hace sólo dos días que no visito tu blog y hay al menos tres posts nuevos.

Bueno, ¿qué hay detrás de Google? Hacer dinero, como todas las empresas. ¿Son de verdad no-evil? Mientras eso no les haga perder dinero. ¿Seguirán así? Mientras les reporte beneficios. ¿Se convertirán en un monopolio como Microsoft? Puede.

Al fin y al cabo, las empresas existen sólo con un objetivo claro, ganar dinero. Lo demás son ONG's, asociaciones, etc...

Un saludo!

xmanoel dijo...

A lo mejor Fromooze ( o 'iago' como amablemente nos descubre en su mensaje) se pasa un poco alabando a GMail.

En Internet todo son empresas (cuando era militar y académica no creo que fuese mucho mejor). Pero hay empresas y empresas: algunas intentan satisfacer al cliente un poco más que las demás.

Si, tal como dice Fromooze, Google es capaz de proveerme un correo cómodo de usar, con publicidad poco intrusiva y con opciones innovadoras y útiles, entonces viva el capitalismo.

iago dijo...

Deberías leer con más atención; ya que yo no alabo a Google, sino que desconfío a la vez que reconozco la calidad de servicio que están ofreciendo.

Sí, son una empresa, pero eso no significa que sean el demonio -por mucho que nos vengan ahora a vender la imagen del demonio empresario-. Como recuerda xmanoel, estamos en una economía capitalista y, por muy teórico que resulte, esta se basa en los consumidores. Es curioso, porque siempre escupimos contra las multinacionales y los gobiernos corruptos, olvidando que el capitalismo se plantea como un sistema respetuoso con la libertad del individuo, su capacidad para decidir sobre su vida. Así, que lo más normal es que la competencia dentro del capitalismo se hiciese a través de un ofrecer el mejor producto a mejor precio. Que esto ya no sea así, no demuestra nada más que una degenaración en la base del capitalismo, que son los consumidores. -Os recuerdo que este es un comentario teórico-.

Para mí, la realidad, es que el hombre está siendo arrastrado por el sistema cultural que ha desarrollado. Frente a este, lo único que se puede hacer, es disfrutar de las islas. Gmail, es para mi, hoy un isla. Me soluciona dos problemas ofreciéndome una cuenta de correo electrónico buena y librándome del quebradero de cabeza de escoger un cliente de correo hasta nueva orden porque por primera vez tengo un servicio webmail que me satisface. Eso es lo importante, y eso es hoy. De todos modos desconfío de lo que hay detrás tanto de Google como de Blogger como de Gmail, porque Yahoo! muestra claramanten sus millones de banners, porque no entiendo la efectividad real de la publicidad en internet. Pero como consumidor concienciado, tengo mis tres axiomas a los que me atengo y con los que me defiendo.

Mis correos electrónicos no son tan importantes hoy, como para que no pueda confiar en el servicio que me ofrece gmail mientras no tenga que firmar un contrato con sangre.